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SASSIS es un pequeño pueblecito muy agradablemente situado entre las riberas del Gave y de una árida montaña llamada LAZE.
También se presenta bajo dos aspectos bien diferentes :
De un lado, el terreno parece abandonar con pesar la naturaleza salvaje del monte en cuya base se encuentra, mientras que del lado opuesto ofrece una vista de lo más pintoresca.
El río que deja en su orilla izquierda el pueblo de SASSIS, atraviesa un valle delicioso, el valle de LUZ sombreado por
innumerables álamos que lanzan hacia el cielo sus cimas majestuosas, mientras que a sus pies se extiende un inmenso tapiz de verdor.
A lo lejos aparece la pequeña villa de LUZ dominada por las ruinas del castillo de Santa Maria, célebre por sus recuerdos históricos. Se llega a esta última villa, cabeza de Cantón por una bonita carretera de aproximadamente 2 kilómetros y se deja a la derecha SAINT SAUVEUR frecuentado por sus aguas minerales. Los extranjeros que acuden a esta estación termal, toman ordinariamente la carretera de SASSIS; también el contínuo paso de autocares y de coches anima el pueblo durante la buena temporada, y da entretenimiento a la habitual monotonía que allí reina.
Para el servicio de cultos, SASSIS está servido por el Señor Cura de SAZOS. La oficina de recaudación así como la de correos y telégrafos se encuentran en LUZ. El Alcalde y un Consejo Municipal administran este municipio que cuenta con apenas un centenar de habitantes.
Generalmente en SASSIS se cosecha trigo, maíz, trigo sarraceno, patatas, (etc, ...). La cultura del maíz es bastante abundante y constituye con las legumbres y los productos lácteos el principal alimento de los habitantes. Las manzanas de las que se hace la sidra y las nueces que dan un aceite excelente son también una de las principales producciones de SASSIS.
El Gave provee abundantemente de truchas buscadas por su gusto exquisito también la pesca proporciona un gran beneficio a la mayoría de los habitantes.
En cuanto al traje del pueblo, es el que llevan todos los Baregois. Consiste para los hombres en chaqueta y pantalón de paño basto que los mismos campesinos fabrican, grandes zuecos que, si necesario, les sirven de crampones para trepar en las montañas, y por todo peinado, una boina por supuesto.
Las mujeres se visten igualmente con tejido de lana, fabricado en el pais pero que no es por eso menos sino de buena calidad. Llevan ellas un chal que se cuza en el pecho y cuyos extremos se juntan en gran nudo flotante. Un tocado rojo completa el traje.
Para terminar, la capa, ropa común a hombres y mujeres, es una especie de abrigo rematado de un capuchón claramente en relación con los inviernos rigurosos de nuestras montañas, ya que el tejido es tan grueso, que protege perfectamente contra los fríos más intensos. Este traje con todo lo tosco que parece no deja de tener su sello y su originalidad.
Según el dicho de las gentes de lugar, SASSIS fue antaño una villa completamente destruída por una peste terrible y reducida a las proporciones en las que se encuentra hoy. Aunque, a juzgar por la iglesia que parece muy antigua, no nos figuramos que haya habido más habitantes de los que hay actualmente.
C. MONCASSIN
Profesor de SASSIS (1887)
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